Bienvenido al Taller de Residentes. Aquí está lo que es, lo que no es, y por qué existe.
Este espacio nace como un lugar de encuentro entre residentes de Psicología Clínica que desean seguir pensando su práctica más allá de la inercia asistencial y del ritmo institucional.
El taller no es una academia, ni una prolongación de la oposición. Tampoco es un grupo de desahogo. Es un espacio de trabajo. Punto.
La residencia tiene un ritmo. Tiene una inercia. Tiene una manera de tragarse el tiempo y de imponer la urgencia asistencial como única forma de existir profesionalmente. Y eso ocurre justo en los años en los que un clínico debería estar leyendo, dudando, formando criterio.
Este taller no compite con eso. Sólo abre una grieta: un espacio donde durante 90 minutos al mes uno se sienta con otros residentes a leer en serio un texto, a discutir un caso sin prisa, a preguntarse en voz alta qué está haciendo realmente cuando interviene.
Adentrarnos en fuentes primarias. Leer a Freud, no resúmenes de Freud. Leer a Skinner, no clichés sobre Skinner. Textos que difícilmente pueden apreciarse sin una lectura lenta y atenta.
Practicar el pensamiento crítico. Algo que nuestras etapas académicas deberían habernos ofrecido con mayor frecuencia: pensar, contrastar ideas, debatir entre adultos sin miedo al desacuerdo.
Poner en relación teoría y práctica. Reconocer cómo cada concepción del sufrimiento aparece —de forma explícita o implícita— en nuestro trabajo clínico cotidiano. La teoría no es ornamento; es lo que hace posible una intervención que no sea ciega.
Las sesiones son periódicas, en formato online. La participación es voluntaria. El ambiente es respetuoso, exigente y confidencial. No es necesario confirmar asistencia ni disculparse si no se puede asistir. Si llega información sobre el taller, supongo que interesa el espacio, y se participará cuando se pueda.
Mi papel será mantener el marco y proponer los textos. El protagonismo del espacio pertenece a quienes participan en él.
Si en algún momento el espacio no encaja, se puede dejar sin problema. La pertenencia aquí es libre, no automática.
La residencia también se piensa.
Juan Hernández García · Coordinador del taller