Manifiesto · Declaración de intenciones

Un espacio adulto

Bienvenido al Taller de Residentes. Aquí está lo que es, lo que no es, y por qué existe.

Este espacio nace como un lugar de encuentro entre residentes de Psicología Clínica que desean seguir pensando su práctica más allá de la inercia asistencial y del ritmo institucional.

I.

Qué es, qué no es

El taller no es una academia, ni una prolongación de la oposición. Tampoco es un grupo de desahogo. Es un espacio de trabajo. Punto.

Lo que sí es
  • Un espacio de trabajo compartido
  • Lectura lenta de textos primarios
  • Discusión rigurosa entre adultos
  • Supervisión deliberativa de casos
  • Una red de residentes que quieren pensar
Lo que no es
  • Una academia
  • Una prolongación de la oposición
  • Un grupo de desahogo
  • Un espacio con acreditación
  • Una bolsa de empleo
II.

Por qué existe

La residencia tiene un ritmo. Tiene una inercia. Tiene una manera de tragarse el tiempo y de imponer la urgencia asistencial como única forma de existir profesionalmente. Y eso ocurre justo en los años en los que un clínico debería estar leyendo, dudando, formando criterio.

Este taller no compite con eso. Sólo abre una grieta: un espacio donde durante 90 minutos al mes uno se sienta con otros residentes a leer en serio un texto, a discutir un caso sin prisa, a preguntarse en voz alta qué está haciendo realmente cuando interviene.

"Se acabaron, por fin, las preguntas tipo test y los exámenes. Ahora leeremos por otras razones: por necesidad intelectual, por curiosidad clínica, por supervivencia profesional. Leeremos para inspirarnos, para orientarnos en problemas difíciles y, con suerte, para encontrar mejores preguntas sobre aquello que hacemos cuando tratamos de ayudar a otros."
III.

La intención triple

Adentrarnos en fuentes primarias. Leer a Freud, no resúmenes de Freud. Leer a Skinner, no clichés sobre Skinner. Textos que difícilmente pueden apreciarse sin una lectura lenta y atenta.

Practicar el pensamiento crítico. Algo que nuestras etapas académicas deberían habernos ofrecido con mayor frecuencia: pensar, contrastar ideas, debatir entre adultos sin miedo al desacuerdo.

Poner en relación teoría y práctica. Reconocer cómo cada concepción del sufrimiento aparece —de forma explícita o implícita— en nuestro trabajo clínico cotidiano. La teoría no es ornamento; es lo que hace posible una intervención que no sea ciega.

IV.

Cómo se habita

Las sesiones son periódicas, en formato online. La participación es voluntaria. El ambiente es respetuoso, exigente y confidencial. No es necesario confirmar asistencia ni disculparse si no se puede asistir. Si llega información sobre el taller, supongo que interesa el espacio, y se participará cuando se pueda.

Mi papel será mantener el marco y proponer los textos. El protagonismo del espacio pertenece a quienes participan en él.

Si en algún momento el espacio no encaja, se puede dejar sin problema. La pertenencia aquí es libre, no automática.

La residencia también se piensa.

Juan Hernández García · Coordinador del taller