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Sesión de lectura · Encuentros 2025

El diagnóstico en
salud mental

Brinkmann · Culturas del diagnóstico
Fecha 8 de mayo de 2025
Formato Sesión de lectura
Modalidad Online · Zoom

Una de las sesiones más densas del primer año del taller. Se discute si el diagnóstico es el problema o más bien el uso que le damos. La conversación recorre el estatuto epistemológico de las categorías diagnósticas, las críticas parciales que se les hacen desde los enfoques anti-DSM, y la posición de Juan: el diagnóstico no es una invención clínica sino una operación cognitiva básica de cualquier intervención sobre cualquier sistema.

1. La duda inicial · El espacio seguro

¿La etiqueta es el problema,
o el uso que le damos?

La sesión arranca con una participante que confiesa haber traído la pregunta a una conversación previa porque "no me ha dado miedo sacarlo, porque es un espacio seguro". Lleva tiempo estudiando para el PIR rodeada de etiquetas —etiqueta, etiqueta, etiqueta— y, al mismo tiempo, leyendo críticas al diagnóstico. La pregunta se le sostiene como un interrogante constante. La lectura propuesta para esta sesión le ha alumbrado "bombillas medio apagadas".

Una intervención inicial

La etiqueta, la categoría o el diagnóstico no es el problema. Es el uso que le damos. Y eso también pasa con los modelos antidiagnósticos y antisistema: también acaban clasificando. Empiezan con otras palabras más suaves, más bonitas, pero al final categorizan. Lo implícito sigue ahí.

Otra voz retoma el marco que Juan había propuesto en un vídeo preparatorio: no se puede no diagnosticar. Diagnosticar no se identifica completamente con categorizar; es un proceso por el que se categorizan fenómenos progresivamente complejos, se identifican patrones, y esos patrones constituyen una clasificación que después se corresponde con un diagnóstico. Llegar a una identidad entre la organización observada y una organización teórica compartida.

Definición operativa

Diagnosticar es situar un sujeto —o un proceso de un sujeto, no necesariamente el sujeto entero— en una categoría. Cada cosmovisión categoriza de una manera. El conjunto de categorías es lo que se llama clasificación.

2. El alcance del diagnóstico

Del mecánico al político: diagnosticar es intervenir

Juan amplía la definición fuera del marco clínico. Diagnostica el mecánico del taller, diagnostica el fontanero, diagnostica el político cuando elabora una propuesta. ¿Diagnostica el cocinero su sopa? Tal vez sí. Cuando uno quiere intervenir en un sistema, debe diagnosticarlo antes. Por eso, en filosofía política la analogía cuerpo-Estado es tan persistente: la República de Platón es, todo el rato, una analogía entre cuerpo físico y cuerpo político. Para intervenir en cualquiera de los dos hace falta diagnóstico.

La derivación más fuerte de esta lectura: la percepción humana es, en sí misma, un diagnóstico. No hay percepción que no clasifique, que no compare con una categoría previa. Por eso el diagnóstico no puede ser denunciado como una desviación de la psiquiatría: es la operación cognitiva básica que permite intervenir.

3. Las críticas parciales

Matilla, Carreño y las críticas que se quedan cortas

Se discuten las críticas habituales al diagnóstico en salud mental: la validez científica cuestionada, el carácter consensuado (no descubierto) de las categorías, la denuncia de concebirlas como esencias fijas "ahí afuera por descubrir". Juan considera que esas críticas, tal y como aparecen en autores como Matilla y Carreño, son parciales.

Son parciales porque no atacan el diagnóstico como operación, sino una versión muy concreta del diagnóstico —la versión esencialista, la versión que pretende reflejar entidades naturales—. Pero esa no es la única versión disponible. Hay versiones del diagnóstico en las que las categorías son explícitamente construidas, son útiles solo en la medida en que organizan la intervención, y no pretenden corresponderse con esencias.

4. Diagnóstico sin tratamiento diferencial

El problema clínico real

Si el diagnóstico es inevitable y, en sí mismo, no es el problema, ¿cuál es el problema clínico real? Una hipótesis: el problema no es diagnosticar sino diagnosticar sin que ese diagnóstico cambie nada en la intervención. Una etiqueta que no organiza el tratamiento, que no cambia el pronóstico, que no se traduce en un acto clínico diferenciado, es una etiqueta inútil. Y peor que inútil: estigmatizante.

La pregunta clínica

No es "¿debemos diagnosticar?" sino "¿qué hacemos diferente cuando diagnosticamos esto en lugar de aquello?". Si la respuesta es "nada", el problema no está en haber diagnosticado: está en haberlo hecho sin propósito.

5. Cosmovisiones y categorías

Cuántas cosmovisiones caben en clínica

Aparece de pasada un tema que Juan promete desarrollar en futuras sesiones: cuántas cosmovisiones hay en psicología clínica, y cómo cada una categoriza de una manera distinta. El número exacto no es lo importante. Lo importante es que la elección de cosmovisión no es neutra: determina qué se ve, qué se trata como variable y qué se trata como ruido, qué se considera causa y qué consecuencia.

Este apunte es la semilla de lo que el año siguiente se convertirá en el ciclo Pensar el sufrimiento en salud mental: cada escuela presupone una concepción distinta de ser humano, y por tanto categoriza el sufrimiento de manera distinta. La elección no se hace solo a nivel técnico, sino a nivel epistemológico y antropológico.

· Cierre · Lo que queda abierto

La sesión cierra sin posición unánime. Quien había traído la duda inicial articula su síntesis: el diagnóstico no es el problema en sí; el problema es el uso. Algunos asistentes no se posicionan todavía. Juan defiende su posición de "no se puede no diagnosticar" pero deja claro que su versión del diagnóstico no es la esencialista que critican los autores antidiagnóstico. El debate queda abierto y se anticipa que volverá en sesiones futuras —especialmente cuando se entre a fondo en cada cosmovisión.

Yo, al menos, sí que concibo el diagnóstico como inevitable en cualquier intervención sobre cualquier sistema. La percepción humana, en verdad, es un diagnóstico.

Juan en sesión